Conociéndome más

Creen conocerme mejor pero ni siquiera lo hago yo misma… Solo sé que el amor es lo único a lo que aspira mi vida y que nada hay más bonito que el simple hecho de que te lean, te recuerden y te entiendan.

Volver a la normalidad  — 15 noviembre, 2017

Volver a la normalidad 

El alta.

Es algo que ya lo echaba de menos. 

Se me hacían los días largos y como si fueran todos domingo o a saber. La verdad es que el nombre me daba igual porque no tenían nada de importante.

Me levantaba de la cama y al sofá.

Del sofá a la cama.

Ufff…

Han sido días de esos en los que me he puesto a reorganizar cosas, actualizar el diario, leer, ver series o películas que ya echaba de menos no ver.

También me han sabido cuidar y se han preocupado por mí pero no he podido corresponder con muchas sonrisas ya que el no hacer nada también me producía más sueño y más… pasotismo.

En fin. Todo eso se acaba porque ya vuelvo a ponerme en la casilla de Salida y a ir pasito a pasito a culminar mis cosas diarias.

Echo de menos conducir.

Echo de menos viajar.

Echo de menos saltar y bailar.

Salir por ahí a cenar y tomar algo.

Ir al gimnasio.

En fin…

Voy a regresar a la antigua Ana a ver si el año que viene lo empiezo con la patita buena y no hay más tragedias físicas jajaja.

Anuncios
Me copias? — 10 noviembre, 2017

Me copias?

No recibo señal.

No consigo ninguna palabra o sonido que me indique que estás ahí.

Tengo el walkie siempre al lado.

Mi madre me dice que es malo. Que las frecuencias u ondas hacen daño a la cabeza y yo creo que afectan más al corazón.

Me hace bombear más sangre. Me estimula por dentro y creo que alimenta más mi sed de amar.

Quiero copiarte. Que me copies y estar a la par.

Juntarnos hasta el fin y no tener que hablar en medio de tantas distancias.

Sólo quiero verte.

Sólo quiero hablarte.

Tómame a mí  — 6 noviembre, 2017

Tómame a mí 

Tómame y deja que viva ella.

Es tan pequeña… 

Todavía no tiene nombre.

Su padre ha insistido en que elija yo y… no puedo evitar decirlo sin llorar.

Por qué me ocurre esto a mi? Por qué ahora?

Parecía todo tan equilibrado…

Sólo quería ser feliz. Que ella conozca de mi mano lo que es tener una oportunidad en todo. En los estudios, en tener amigos, en el amor, en el trabajo.

Tómame. 

Tómame pero a ella sálvala. 

A lo mejor, en un futuro, inventan algo y vuelvo a verla convertida en una mujer.

Quizás hasta sea más joven que ella.

Lo que no soportaría sería perderla otra vez.

Cada vez que pienso que podía haber tenido más tiempo se me acaba el mundo antes.

Me quitan segundos. Minutos. Horas enteras sintiéndome un peso en el mar. Me hundo. Me ahogo.

Cómo podría elegirme a mi y dejar que tus ojos no vean el Sol?

Tenía que haber empezado antes… tenía que haber cambiado tantas cosas…

La impotencia que siento ahora mismo ya no sirve de nada. Sólo puedo dejarte palabras. Buenos deseos. Consejos. Cosas que te hagan sonreír y te acompañen día a día.

Yo nunca me iré del todo.

Eso le he dicho a quien me aleja de ti.

He accedido a que tu felicidad sea lo primero con la condición de tener dos alas que me hagan volar hacia donde estés cuando me llames, cuando pienses en mi y… eso haré.

No tengo miedo a irme. Tengo miedo a no quedarme.

Las dos caras — 4 noviembre, 2017

Las dos caras

Cara A.

Te despiertas y estiras tus dos preciosas piernas entre frescas sábanas.

Levantas los brazos, como símbolo de victoria, porque no has tenido pesadillas.

Miras a tu lado izquierdo y…

1) él duerme todavía con cara seria y soñadora

2) él no está y empieza a oler a tostadas. Ojalá quede mermelada.

Entonces procedes a apoyar tus pies y disfrutas con el tacto de esas zapatillas tan cómodas que te regalaron en Navidades.

Das un paso y otro más… Eres feliz. Sonríes y sabes que así continuará mucho tiempo.

Cara B.

Amanece y el Sol atraviesa tus cortinas rojas y justo cuando quieres que sea domingo resulta que es un puñetero jueves.

Miras a tu derecha y no hay nadie. 

Otra vez has vuelto a soñar que estaba allí y hace ya 3 años desde que se marchó. 

Maldita sea.

Ves las muletas y quieres encontrar con el pie bueno la única chancla que puedes ponerte para “caminar” o arrastrar tu pie rumbo al baño.

Se ha vuelto a meter de nuevo por debajo de la cama.

En fin… toca hacer malabarismos y… atraparla. 

Llegas al baño y te miras en el espejo. No sabemos a qué se debe pero sigues teniendo ojeras.

Ya habían pasado los dias cansados y repletos de lágrimas. A qué se debe ahora??

Corrector.

Quieres conducir a algún lugar y no puedes.

Quieres sentirte útil yendo al trabajo o limpiando tu casa más a fondo como harías para no pensar tanto.

Quieres salir de fiesta y tomarte unos cuantos cubatas y saltar mientras cantas bien alto.

Quieres desfogarte y… sólo puedes escribir.

Echas de menos tus piernas… ambas. Que trabajen conjuntamente. 

Sólo te toca esa fisio tan simpática que hace ruborizarte con tanto masaje y toques sutiles donde sólo tu pensabas que no te iba a tocar.

Conclusión… 

Baila. Camina. Corre sin parar.

Siéntete realizada. Huye de peligros. Acelera.

La vida no puede pasarse con tanto en tu cabeza.

Quítale tantas cargas y… da de alta a tu corazón.

A Marga le gustas más — 8 octubre, 2017

A Marga le gustas más

A Marga le gustas más.

Parece que la retas a una batalla de esas que parecen históricas ya que en la vida te hubieras imaginado semejante premio al ganar… su sonrisa todos los días, su piel para el deleite…

A Marga le gustas más.

No sé, quizás la dulzura extrema de anteriores relaciones te ha hecho pensar que lo mejor es encontrar a una chica que no te empalague tanto.

Eso te permitiría volar y tener mil momentos para tí mismo pero siempre dependiendo de unos brazos fieles que te acojan día sí y día también. Puede que Marga sea la indicada y es que…

A Marga le gustas más.

Sí, más que a nada en el mundo. Se ve que ella no se daba cuenta que, por su peculiar forma de ser, podría ser tan digna de amar y tener amor. Un amor puro e independiente de su dependencia pero… también a la viceversa.

A Marga… A Marga no le asusta el futuro sino el pasado… lo dice mucho por si vuelve alguien a buscarla.

Se hace de rogar para desaparecer pero algunos días es necesaria para llorar y para gritar. Para saltar o acelerar. Para pegar puñetazos o para escribir sin parar.

A Marga… A Marga no le gusta andar con rodeos. No le entusiasma el color gris. Ella es clara y rotunda. Tanto que si ama lo hace para siempre.

Nightmare With Sun — 7 octubre, 2017

Nightmare With Sun

Aparecío por sorpresa.

Yo dormía tan cómodamente en mi cama y de repente se presentó en forma de sueño. Hacia meses que no venia a verme.

Ella sonreía con picardía y de manera altiva.

Se ve que le iban muy bien las cosas. Vestía hasta de otra forma. Creo que hasta pude oler su perfume.

Yo no sabía por qué estaba ahí. Era mucho sin verla y más estando entre los míos. Hablaba con mi familia. Con una señora amiga mía. Era todo muy extraño.

En un momento la vi viviendo con otra familia como si la hubieran acogido muy bien en otro seno que no era el suyo.

Estaba radiante y hasta le brillaba a veces la piel.

Yo no podía hablar con ella. Me ignoraba. Ella notaba mi miedo y mi deseo. Mis ganas de abrazarla y las explicaciones visuales que le daban mis miradas a sus ojos que, no servían prácticamente de nada. Sentía mucha impotencia.

Comenzó a hablar de lo feliz que se encontraba, como vacilándome de lo que acababa de perder. Fue entonces cuando me entraron ganas de llorar y… por no demostrar mis sentimientos me reprimí.

Sé que iba a verlo a él. Que incluso se encontraba esperándola abajo en el portal. No podía dejarla ir. No podía consentir que no me escuchara.

Yo presentía que en el fondo había algo. Una pequeña marca de lo nuestro. El primer amor no se olvida. Unas palabras. Unos recuerdos. Algo.

Cuando vi que se dirigía a la puerta y que la iba a perder de nuevo pude cogerla de la mano.

Ella me miró. Me dijo todo y nada a la vez.

Sabía que eso no estaba pasando. Que era una de esas pesadillas que se podían convertir en sueños si acababas saltando y despertando… si terminas por hacer algo que en la vida real es absolutamente imposible.

Ella quería llorar. Sabía que podía salvarla. Que podíamos salvarnos a ambos.

Todavía quedaba amor. Nos acordábamos de cuando nos conocimos, de que yo le pertenecía a sus labios y los suyos a los míos.

A mitad de la escalera del segundo piso ya se podía ver el patio. La ropa colgada. Hacia mucho sol y el día era muy blanco y luminoso. Los tejados deslumbraban y el calor señalaba pleno verano.

Nos cogimos con fuerza y los ojos llorosos como si nos hubiéramos dicho: “perdón por todo” y saltamos. No me atrevía a saltar yo solo pero salté. Podía volar si estaba con ella y ella sentía lo mismo.

Solo sé que gritamos sin oír nuestra voz y… despertamos a la misma vez de esa paranoia mental.

Fue real? no… pero en parte sí que es la realidad sin magia. La pesadilla del día. Una pesadilla con mucho sol.

Astenia coronaria — 3 octubre, 2017

Astenia coronaria

Cuando sonaba su teléfono ya sabía que era ella.

– Ya está otra vez…

Mira que la quería pero algo había cambiado y era su manera de decirle buenos días, de preguntarle lo que había comido o el interes de saber el cómo le había ido en el trabajo.

Creo que acabó aburriendo su corazón.

Sí… seguía siendo graciosa y… a veces sus ocurrencias le habían hecho escapar de este mundo serio y formal e inundaba de sonrisas un día malo pero… ya había llegado ese momento. El momento de no engañarse a sí mismo y de preguntarse que si de verdad iba a lanzarse con ella a la piscina de la felicidad marcada por la sociedad.

Él sabía que era un romántico. Uno de estos tipos que se creen duros pero por dentro se cree y canta con sentimiento todas y cada una de las canciones que Quique González o de Enrique Bunbury pero también era un alma de estas que vagando solitaria se encontraba tan fenomenal que no necesitaba obligatoriamente a alguien dispuesta a pasar las 24 horas junto a él.

Ya la veía como una mejor amiga y… ni eso. La veía como alguien a la que ha cogido el mayor cariño posible pero a la que no le podría contar sus sueños ni sus metas a alcanzar porque no son los mismos que los de ella y entonces… ahí viene cuando sufren, uno viéndola decepcionada y dolida y, la otra, sintiéndose apartada de lo que cree su vida.

No lo hace aposta. Tampoco ha mentido. Es que… se ha acostumbrado a esa rutina diaria. Con ella. Con verla cada tarde e ir a tomar ese café antes del trabajo. Con saber cuáles son sus manías y su vestido de domingo. Con ya intuir que los sábados por la noche ella lleva la ropa interior a juego y no hay nadie en su casa.

Qué va a ocurrir ahora… esta astenia no sólo invade la energía de su cabeza sino también la de su corazón.

No hay vitaminas que le ayuden a superarlo. Ya no. No hay nada que pueda curar este cansancio de siempre lo mismo. Lo ha probado todo y… nada.

Ha intentado sorprenderla haciendo nuevas cosas. Le ha planteado viajar cada uno con sus amigos. Ella llora. De ver si pueden estar una noche sin escribirse. Ella llama. De comprobar si pueden estar sin llamarse… ella va a su casa.

La llama ha desaparecido… está en ello. No es el amor que él buscaba, el inagotable. Trató de defenderlo con uñas y dientes durante 4 años pero no puede más. Quiere escapar. Recapacitar. Dejarlo todo y ver si es o fue real con todas sus consecuencias porque, si lo es, habrá perdido su fuente de alegría. Porque si no lo es habrá ganado una nueva oportunidad de volver atrás para coger carrerilla y… volar.